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Redel


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28 las respuestas a este tema

#21
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Perdón la tardanza, pero estuve ocupado por asuntos escolares. En fin espero lo disfrutes.

 

Parte XX

Amanecía en las montañas, todo alrededor se encontraba en total serenidad. El rocío empapaba las hojas y algunos Hoppip levantaban el vuelo. Viéndolo todo se encontraba Redel despierto casi desde el amanecer, simplemente no había podido dormir bien. Las palabras de Eliza resonaban en su cabeza. "Ahora entiendo bien porque estás solo" las palabras no dejaban a su mente tranquila. Era cierto que estaba solo, y eso le gustaba, o al menos eso creía. También era cierto que se guardaba secretos, pero tenía buenas razones por las cuales tenerlos. Si se los revelaba sería una muestra de debilidad, algo que no podía permitirse. Pero parte de él en lo más profundo sentía las ganas de conectarse con otro ser humano. Tenía a sus pokemon, pero con ellos llevaba una relación de dominio. Él escuchaba de otros como su mejor amigo era un pokemon. Personas que los tenían de mascotas y que con ellos llegaban a establecer un lazo afectivo muy fuerte. Redel en cambio no era una de ellas. Sus pokemon estaban condicionados para la lucha y para la defensa de su entrenador, pero en esa comunión él era el líder y ellos sus subordinados.

Recordaba como el Torchic de Eliza se sentía arrepentido de haber dañado a su entrenadora, era obvio que los sentimientos de ese pokemon eran sinceros y no porque vendría un castigo por haberlo hecho. Se preguntaba si alguno de sus pokemon sentiría lo mismo por él. Él había estado tan ocupado planeando su venganza que no le importó sacrificar esa parte del entrenamiento para llegar al fin deseado. Vio a su Tyranitar por ejemplo, era un Pupitar cuando se enfrentó a la liga y tal vez ese fue el factor decisivo en que quedara en segundo lugar. Quedar en segundo lugar, ese fue uno de los momentos más humillantes de su vida. Muchos se hubieran conformado con solo eso, una medalla de plata y hubieran seguido con sus vidas. Pero para él, que se había esforzado tanto y para nada. Miró a la chica durmiendo plácidamente. No dejaría que ella pasara por esa humillación, no importaba que lo hubiera herido con sus palabras, sabía que lo había hecho sin intención, además le estaba agarrando cariño. Era algo que temía sucediera en el momento en el que se estableció el trato de entrenarla. Pero no lo admitiría frente a ella, él era su maestro y nada más. Si se involucraba demasiado tal vez influiría en como la trataba. Además ella se iría en medio mes. El tiempo que le quedaba con ella era limitado, pero tal vez era para mejor. Volvería a su soledad. Y como si su mente estuviera dando círculos regresaba al tema de su aislamiento. Aislado del mundo para que este no lo hiriera más, pero al mismo tiempo añorando algo de compañía. Esto le disgustaba en sobremanera, de la forma que fuera el sería infeliz.

"¿Qué sentido tiene la vida si solo es para sentir sufrimiento?" pensaba él. Esa línea de pensamiento es la que lo había llevado a tomar esas acciones hacía medio mes atrás. Miró su muñeca vendada y suspiró. En eso se levantó Eliza y miró fijamente a Redel a los ojos. Por unos leves instantes pudo sentir lo que él sentía y se acordó de lo que había dicho la noche anterior. Su mirada cambió a una de remordimiento.

—Perdón por lo que dije anoche— dijo Eliza claramente acongojada.

—No hay problema—dijo Redel tratando de fingir una sonrisa.

—Enserio no quería decirlo, sólo salió de mí. Es que has estado actuando de manera tan extraña últimamente que me preocupe por ti. A pesar de que intento comprenderte lo haces tan difícil al dejarme fuera. Solo quiero que nuestra relación siga como antes. ¿Estamos bien Redel?—La chica hablaba con una voz que mostraba verdadera preocupación.

—No te preocupes, estamos bien— dijo con una voz seca, tratando de ocultar sus emociones, esas palabras habían movido algo en él de nuevo. "¿Cómo lo hace? Decir justo las palabras correctas para perturbar mis emociones" pensó durante un segundo y continuó— Tenemos que apresurarnos a llegar a Montechico, si nos anochece no podré vender estos Clefables hoy y el día sería un desperdicio— Trató de sonar lo más tranquilo que pudo como señalando que se encontraba bien.

—Está bien…—dijo la chica no muy convencida de que Redel se encontrara bien, pero como no podía hacer nada respecto a eso decidió dejarlo por la paz.

—Pues entonces vamos— dijo Redel señalando el camino.

—¿No vamos a desayunar primero?—dijo la chica algo hambrienta.

—Toma una de las barras energéticas, yo ya tome una, la puedes comer mientras caminamos— El apuro del chico era notorio. Le entregó a la chica una de sus barras que tenía guardadas en la mochila y esta la tomó. El chico por su parte metió a su Tyranitar a la pokebola.

—Bueno, la iré comiendo en el camino— dijo la chica algo resignada.

Ambos empezaron a caminar por la montaña, justo por la vereda que habían recorrido el día anterior. El mismo prado, los mismos matorrales, los mismos Sentret a sus alrededores. La misma roca que mover con Tyranitar. Solo que esta vez en sentido contrario. La chica se preguntaba como Redel era tan bueno reconociendo caminos, pensó en preguntarle pero viendo que el chico estaba muy concentrado en el camino decidió no hacerlo. Después llegaron a la senda principal, pero aún les hacía falta un buen rato para llegar a la ciudad. Redel entonces dijo:

—Descansemos un poco, comamos algo y después continuaremos— la manera en que lo dijo era seria pero más afín a lo que era la voz normal del chico.

—Si comamos algo, déjame adivinar, carne seca. ¿Verdad?— dijo la chica algo resignada por lo que sabía que era su siguiente comida.

—Parece que sí eres psíquica después de todo, eh—bromeó un poco el chico. En su cara se dibujaba una sonrisa al sacar la carne seca de la mochila. A Eliza le pareció bueno el que sonriera, eso quería decir que se encontraba mejor, por dentro se sintió aliviada al verlo como normalmente era. Ambos se sentaron a un lado de la senda.

—Sí lo sé, una pregunta ¿cómo le haces para recordar los caminos?, eso es algo que me sería muy útil saber cuándo acabe el mes— dijo la chica tomando un trozo de carne seca y después mordiéndolo. Redel que estaba degustando la comida como si fuera un manjar la miró y le dijo:

—Es fácil, no tienes que recordar todos los caminos, solo los caminos fuera de la ruta oficial. Para eso relaciona el lugar con lo que estás buscando de él, después te haces un mapa con características del lugar, como la roca que tuvimos que mover, un árbol grande de aspecto extraño, y mete toda esa información en el plano mental hasta que se te quede—la voz de Redel era su voz de maestro, con la que Eliza ya se había familiarizado.

—Entonces todo está en meter el mapa en tu mente. ¿Verdad?— Le sonaba lógico a la chica.

—Sí, solo recuerda los puntos importantes y que sean los que no cambien mucho— contestó el chico. El cual terminó su trozo de carne.

—Sí creo que ya lo entendí—dijo la chica, terminándose también el alimento.

—Que bien, pues es hora de irse— dijo el chico levantándose del suelo. La chica lo hizo después de él.

Empezaron a caminar por la senda principal hasta llegar a la ciudad, fueron horas de caminata y Eliza se encontraba algo cansada. Pero ella sabía que ya estaban cerca de la tienda. Finalmente llegaron y en el mostrador se encontraba el mismo Larry el cual les dio la bienvenida.

—Hola Redel y Eliza, no esperaba verlos aquí tan pronto, ¿tienes un nuevo trato para mi eh muchacho?—El señor sonreía, él sabía que Redel en la tienda quería decir dinero en su bolsillo.

—Precisamente Larry, no me lo vas a creer pero traigo un Ursaring brillante de tanto nivel que Tyranitar tuvo problemas venciéndolo—dijo el chico sonriendo.

—Tienes que estar bromeando, un Ursaring brillante de alto nivel, eso es casi imposible de conseguir—dijo dudoso Larry.

—Pues no es lo único que traigo, también tengo en mi posesión cinco Clefables— dijo sacando las ultrabolas de su mochila. El dueño se sorprendió mucho, era cierto que se estaba hablando de Redel, que siempre le tenía sorpresas, no como otros novatos, pero esto era demasiado.

—¡Me vas a dar un infarto muchacho! ¿Cuánto quieres por todo?— Las ansias de Larry eran notorias. La chica se divertía al ver las expresiones del señor.

—Pues cincuenta mil por el Ursaring y seiscientos mil por cada Clefable— dijo Redel con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Estás loco! Sé que son pokemon raros y todo eso, pero no te voy a dar tanto por ellos— dijo el dueño de la tienda algo nervioso. Eliza por su parte no podía aguantarse la risa.

—Tómalo o déjalo— dijo el chico, se estaba vengando de lo de la vez pasada, bien podría pedir quinientos mil por cada Clefable, pero esto era para darle una lección al viejo.

—Está bien, lo tomo— Larry sabía que una oportunidad de estas solo se da una vez en la vida.

—Muy bien, hagamos la transacción— Ambos sacaron unas tabletas y se hicieron las transferencias de efectivo y de pokemon.

—Algo más que quieras, aparte de dejarme sin dinero— dijo sarcásticamente el hombre.

—Pues sí, veinte ultrabolas y un Shellder capturado en red, no en pokebola—dijo tranquilamente Redel.

—Un Shellder salvaje, quieres una comida exótica, ¿tal vez para impresionar a la chica?—dijo pícaramente Larry.

—No, para evolucionar a un Slowpoke— dijo con un deje de molestia el muchacho. La chica se sentía intrigada con lo de "comida exótica", pero decidió no preguntar al respecto.

—Bueno, sí quieres te puedo vender una roca del rey, para tener un Slowking— instigó Larry tratando de vender más mercancía.

—No, solamente el Shellder bastará— dijo Redel algo molesto. Entonces Larry se fue a la parte de atrás de la tienda y regresó con una pecera que tenía una gran almeja morada sacando su lengua.

—Muy bien, hagamos la transacción, tienes que firmar de recibido por el Shellder porque no está en su pokebola— dijo el dueño de la tienda al muchacho entregándole la tableta y una pluma.

—Sí, sé la naturaleza de los tramites, no me la tienes que repetir— El chico firmó, recibió el Shellder y las ultrabolas.

—Muy bien, todo ésta en orden. Gracias por tu preferencias y recuerda que siempre estaré dispuesto a hacer negocios contigo, en especial si son tan buenos como este— dijo Larry con una gran sonrisa.

—Nos vemos después, Eliza nos vamos— dijo Redel con voz seca.

Ambos salieron de la tienda y ya estaba anocheciendo. El atardecer cambiaba de colores las hojas de los árboles y pintaba las nubes de un tono rosáceo. Finalmente llegaron al parque.

—Eliza, saca a tu Slowpoke— Le dijo el chico.

—Ah, sí, claro— La chica sacó a su criatura rosada de la pokebola, la cual dio un gran bostezo. El chico acercó la cola del pokemon a la pecera con el shellder. Este último la mordió, como un reflejo Slowpoke la saco del agua y algo asombroso ocurrió frente a sus ojos. Slowpoke y Shellder empezaron a brillar al mismo tiempo, de manera sincronizada y ambos cambiaron. La almeja se volvió un molusco completamente diferente con un caparazón en espiral y lo que parecían ser colmillos aferrados al Slowpoke, el cual ahora se paraba en dos patas. Eliza estaba llorando de felicidad y abrazó a la nueva criatura que se encontraba frente a ella. Sus mentes entonces se conectaron y un sentimiento de gratitud se difundía en sus mentes. Redel solo miraba el espectáculo.

—Suficiente, ahora dame tu cuenta de entrenador— La voz del chico era severa y rompió con la conexión psíquica que había entre la entrenadora y su pokemon.

—¿Para qué?— Le preguntó la chica algo confusa. No entendía que quería hacer con ella.

—Para pagar las deudas del hospital, así podrás ganar tu propio dinero y no tendrás que cargar con ellas— dijo el chico algo molesto.

—No tienes porqué, ya me has dado mucho— dijo la chica con total gratitud.

—Mira, fue en parte mi culpa que hayas tenido que pasar por esa experiencia, además tu capturaste a esos Clefable, considéralo un pago si eso te hace sentir mejor— dijo el chico con un tono entre disculpa y enojo. La chica le entregó su aparato y este hizo la transacción. Después le devolvió el aparato a la chica.

—Gracias…— La chica, al decirlo lo miró con una iluminación en los ojos que derretiría a cualquiera, pero no a Redel.

—Ya dije que no es nada— dijo el chico un poco más molesto.—Ahora vamos a un lugar a dormir, estoy exhausto—continuó el chico.

—Sí, vamos al centro pokemon— dijo emocionada la chica.

—Ni lo sueñes, vamos a un lugar mejor— dijo el chico mientras caminaba. La chica lo seguía de cerca.

—¿A dónde vamos entonces?— preguntó ingenuamente la chica. Después de caminar un poco más el chico dijo:

—¿Por qué no lo miras por ti misma?— dijo sonriendo Redel señalando un edificio con letras neón.

—¡Un hotel!— gritó la chica algo sonrojada.

 

 


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#22
~Rayoazul~

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Uy! un hotel ? Muy buen capítulo, no sé pero algo me dice que esos 2 van a terminar juntos.


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#23
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Gracias por tu comentario Rayoazul. Sobre lo que dijiste, eso ya se vera XD. Aquí esta el nuevo capítulo de Redel:

 

Parte XXI

Era de noche, la oscuridad envolvía la ciudad como una capa. Solo se veían las luces del alambrado público y las de los edificios. Una de ellas era la del hotel. Fuera se encontraban Redel y Eliza.

—Sí, un hotel, ahora vamos entra ya— dijo el chico, sin pensar en lo que ocupaba la mente de la chica.

La joven se encontraba estupefacta. Ese era uno de los lugares en donde los amantes tenían sexo. Este pensamiento en particular la perturbaba enormemente. Antes de que ella pudiera reaccionar el muchacho entró al edificio. Eliza lo siguió pero con algo de cautela. El edificio no era malo, de hecho hasta se veía de cierto lujo, con columnas y escaleras a los lados dando una buena sensación estética. Pero los pensamientos de la chica continuaban. "Así que por eso ha sido tan amable conmigo, solo quería tener la oportunidad para aprovecharse de mí", pensó ella con una cierta repugnancia. Ambos siguieron caminando por el vestíbulo hasta llegar al recibidor donde se atendía a la gente. "Pero que ni crea que la va a tener fácil, no porque tenga la ventaja, por ser mi maestro o por otro motivo me voy a dejar", siguió la chica con esa línea de pensamientos esta vez con un poco de furia. Justo cuando Eliza quería hablar Redel dijo lo siguiente:

—Dos habitaciones por favor, sin muchos lujos— al hablar su voz era una de total normalidad como si estuviera comprando cualquier otra cosa. Esto hizo que la chica se avergonzara de sí misma. Era obvio que el chico no tenía ninguna segunda intención al respecto. "¿Cómo pude pensar esas cosas de Redel?" Pensó ella totalmente arrepentida, "Que bueno que no dije nada de lo que me pudiera arrepentir".

—¿No son pareja?—Preguntó el recepcionista, el cual era un señor de unos cuarenta años.

—No, solo somos viajeros que se quieren quedar una noche— negó el chico, mientras hablaba se notaba el cansancio en su voz, en serio quería dormir.

—Le puedo aconsejar tomar la habitación doble, cuesta más barata que dos habitaciones y tiene dos camas separadas— dijo esta vez el sujeto tratando de sonar amable. A Eliza le pareció un buen trato, pero era Redel el que iba pagar así que esperó su respuesta.

—No, con dos habitaciones estará bien, quiero un poco de privacidad— Dijo el chico algo molesto, solo quería estar en su habitación y dormir un poco.

—Perfecto, ahora haga la transferencia y le entregaré las llaves, son cuartos contiguos así que podrán saber dónde está el otro por si se les ofrece algo, si requieren algo más estaré encantado de servirles solo llamen a servicio al cuarto— El señor sonaba amable y servicial. A Redel esto le importó poco, hizo la transferencia y recogió las tarjetas, que eran las llaves y ambos se acercaron al elevador. Ahí un botones se les acercó pero los jóvenes le dijeron que no hacía falta. Cuando llegaron a su piso. El pasillo era amarillo con puertas color madera, con números inscritos en cada una de ellas. Finalmente llegaron hasta la habitación de cada uno de ellos.

—Duerme bien Redel— se despidió Eliza. Por su parte Redel que se encontraba casi durmiéndose le contestó:

—Como tú digas— en su cara se notaba el cansancio y bostezó.

Cada uno entró en su habitación.

Redel fue el primero, en cuanto pasó, cerró la puerta detrás de él y se acostó a dormir. Lo cual logro sin mucho esfuerzo. Ni si quiera encendió las luces de su cuarto.

Eliza por su parte entró, encendió la luz y cerró la puerta, dentro se encontraba una cama y varios sillones y desde luego una televisión de alta tecnología. También había una puerta hacia el baño. Ella aún no tenía sueño así que se dispuso a ver televisión. Vio la repetición de la liga Kanto y trató de aprender lo más posible de esos encuentros, en especial del ganador. Después se fue al baño, el cual era sencillo con un retrete, un lavabo y una ducha con una tina de medio metro de altura. Ahí se dio una ducha y después se acostó un rato en la tina de la bañera. Esto la relajó mucho y se puso a pensar en lo que había pasado en la entrada del hotel. Ella no solía ver a Redel de esa manera. Para ella era sólo su maestro, nada más. Él se rehusaba a ser su amigo y a confiarle sus secretos, no importando lo mal que se encontrara. "Sí que es un chico difícil", pensó en ese momento. Eliza aún no entendía porque había sospechado del joven. "Tal vez es por lo sospechoso que es que me ayude tanto sin pedir algo a cambio, o tal vez hay otra razón, una más profunda", siguió pensando. No, no podía ser, él no la miraba de otra manera más que como su alumna. Se sumergió unos segundos debajo del agua y después salió completamente. Tomó una toalla, se secó y se vistió con un pijama. Apagó las luces y se dispuso a dormir.

A la mañana siguiente Redel despertó, había dormido perfectamente y decidió darse una ducha. Después llamó a la puerta de Eliza despertándola.

—Despierta bella durmiente, es hora de irnos—dijo Redel algo fastidiado, no le gustaban los hoteles aunque definitivamente los prefería a los centros pokemon.

—Allá voy, me estoy cambiando—Eliza contestó mientras se cambiaba a un atuendo más acorde a la situación, sus pantalones de mezclilla, su camiseta de manga corta y su chaqueta ligera, sin olvidar la pañoleta que llevaba en el pelo. Se arregló rápido frente al espejo y acomodó todo lo demás que tenía en su mochila.

—Te estás tardando— apresuró el muchacho.

—Ya salí, ¿cuál es la prisa? Tú fuiste el de la idea de quedarnos a dormir aquí— dijo al salir de ahí la chica algo molesta. No le gustaba que la apuraran.

—Vámonos, hay que desayunar y después seguiremos con el entrenamiento— dijo el chico tratando de sonar comprehensivo.

—¿Desayunaremos aquí?— preguntó la muchacha con genuina curiosidad.

—No, lo haremos en un lugar mejor— contestó Redel con una sonrisa.

—¿Mejor? Confiaré en ti en está ocasión— dijo Eliza no muy convencida, pero si Redel sabía de Larry y de la tienda de abarrotes, de seguro sabía de lugares en donde comer.

—Pues avancemos, el lugar no está muy lejos de aquí— dijo el chico alegre por la comida que habrían de consumir.

Ambos caminaron por el pasillo hasta el elevador y de ahí al vestíbulo. Después salieron del hotel y caminaron por las calles de la ciudad hasta llegar a un edificio algo viejo con un letrero que decía "Fonda de Doña Irma". Entraron por la puerta principal, adentro se encontraba un mostrador, unas mesas con sillas, todas de madera, algo desgastada y se sentaron en una de ellas. Dentro había muchas personas, la mayoría de ellas de avanzada edad. Se les acercó una señora algo pasada de peso y ya entrada en años. Pero había algo en ella que reflejaba amabilidad y familiaridad.

—Redel ¿Eres tú? Veo que vienes acompañado y por una señorita nada más y nada menos, hace ya tiempo que no te veía. ¿Cómo te la has pasado? ¿Te traigo lo de siempre?— dijo la señora con una tranquilidad total que reflejaba su personalidad.

—Sí, Doña Irma soy yo. Y ella es mi alumna Eliza, es algo difícil de explicar. Sobre lo que voy a pedir tráigame un machacado con huevo— dijo Redel con alegría. Eliza por su parte aún no podía creerlo, algo con carne seca. "¿Qué acaso nunca se cansa de eso?", pensó ella.

—Una alumna, eso suena interesante estaré encantada de escuchar lo que tienes que decir al respecto, cuando tengamos oportunidad, claro. Déjeme anotó el pedido y, ¿qué va a pedir usted señorita Eliza?— dijo más formalmente doña Irma entregándole un menú. Después de leerlo un rato la chica le contestó:

—Unos chilaquiles, si no es mucha molestia— Eliza trató de sonar acorde a la amabilidad con la que había sido tratada.

—No es ninguna, ¿les ofrezco unos cafés de grano recién molido?— les preguntó amablemente la señora.

—Sí, eso nos vendría bien, gracias—contestó esta vez el chico. La señora terminó de anotar y se fue a la cocina. La chica observó los precios y le parecieron algo altos, unos setecientos pokeyenes por cada uno.

—¿Por qué vinimos a este lugar? Es algo caro—preguntó la chica la cual no esperaba que Redel gastara tanto en una comida.

—Pues porque es un lujo que me doy de vez en cuando, esta comida tiene un toque casero que la verdad es muy disfrutable. Además, el como ella trata a sus clientes, es algo difícil de ver en otros establecimientos, para mí lo vale—dijo el muchacho algo satisfecho por su explicación.

—Si te hace sentir bien, quién soy yo para juzgarte— la muchacha le contestó algo resignada, al menos esperaba que la comida estuviera buena.

Ambos esperaron un rato hasta que estuvieron listos los platillos los trajo a la mesa la señora, junto con unos cafés y unas tortillas de maíz recién hechas. Entonces empezaron a comer a Redel se le iluminaron los ojos y empezó a comer su platillo casi al momento en el que se lo sirvieron, Eliza comió un poco más lento pero vaya que lo estaba disfrutando. Era cierto que la comida tenía algo especial, algo que la hacía sentir como en su casa. Como si la transportara ahí con su familia disfrutando de la compañía de sus seres queridos. Tal vez era esto lo que atraía a Redel, un chico solitario, a volver a ese lugar, a revivir alguna experiencia. Después de comer Eliza decidió que sería un buen momento para iniciar una conversación.

—Ya entiendo porque elegiste este lugar, pero sería bueno que hablemos un poco, ya que ésta es una ocasión especial— Eliza esperaba que Redel estuviera de humor para hablar, algo no muy común.

—Y… ¿Qué te gustaría saber?— preguntó el muchacho un poco a la defensiva, había unas cosas de las que no quería hablar, aunque en esa ocasión si sentía un poco de ganas de hablar, así que todo dependería de que le preguntara.

—Cuéntame más sobre ti, como por ejemplo, ¿por qué no eres un entrenador oficial de la liga?— Esa era una pregunta que intrigaba a la chica. Él era tan fuerte, por lo que había visto, como para ser un élite de la liga, entonces para ella, era una pregunta lógica.

—No quiero hablar de eso—dijo él de manera un poco brusca, en su mente los recuerdos del trágico día le llegaron de repente, pero esta vez solo como un escalofrío que le recorría la espalda. La chica notando el cómo le afectó continuó.

—Bueno cuéntame algo diferente, algo de lo que te sientas bien diciendo— trató de sonar lo más sensible posible al hablar.

—Pues aunque no lo creas, yo quería ser un investigador pokemon— dijo algo avergonzado el chico.

—¿Enserio? ¿Un investigador?— A Eliza le sorprendió esto, un chico rudo como Redel como investigador, simplemente no lo imaginaba.

—Sí, tal como lo oíste. Quería especializarme en conducta de pokemon salvajes y sus ecosistemas. Veras, cuando un pokemon es capturado su psique cambia, considera a los otros pokemon capturados como parte de su especie, eso facilita las cosas al entrenador, pero no es la conducta natural— continuó hablando esta vez con más confianza, reflejando lo que sabía del tema.

—Por eso desarrollaste lo del instinto de supervivencia. ¿Verdad?— Eliza empezaba a entender de donde venía lo de su entrenamiento.

—Pues sí, en parte… Era un experimento para conocer mejor la psique del pokemon salvaje, pero resultó ser bastante bueno para la batalla— contestó el chico ocultando un poco la verdad sobre el cómo decidió usarlo para batallas pokemon.

—¿Por qué no te volviste investigador como querías?— A la chica le pareció mal que alguien no siguiera sus sueños, como lo había decidido ella.

—Cosas de la vida, una cosa llevó a otra y pues al final no pude serlo— habló el chico midiendo sus palabras, no quería dar a conocer de sí más de lo necesario.

—Eso suena mal, debiste seguir tu sueño— La chica insistió con su forma de ver la vida.

—Hablando de sueños, háblame del tuyo, ¿cómo decidiste ser una campeona de la liga y maestra pokemon?— Esta vez trato de voltear la situación y ahora ser el interrogador.

—Eso es muy complicado— la chica no quería decirlo, no se sentía segura discutiendo eso.

—Tenemos todo el tiempo del mundo, anda dime— El chico insistió al ver la negativa de la muchacha.

—Está bien…Yo quería ser una Ranger y proteger a las personas. Pero después vi las peleas pokemon de campeonato y quede cautivada por cómo eran las batallas. Simplemente eran maravillosas. Además descubrí que un campeón de la liga es también un protector, solo que de más alto grado. Al demostrar su poder puede ayudar a más personas de amenazas realmente peligrosas. Es mucha responsabilidad, pero creo que vale la pena— contestó la chica llena de ilusión.

—Y la fama y la fortuna no tienen nada que ver ¿Verdad?— el chico hablaba con algo de sarcasmo, no creía esa palabrería.

—Pues debo admitir que son atrayentes, pero para mí no son más que un extra— La chica sonaba sincera. Redel por su parte se puso pensativo, en realidad no podía creer lo que oía, pero dentro de sí, lo hacía feliz que estuviera enseñando sus secretos a alguien de tan buen corazón, algo que no creyó que existiera, le pareció extraño estar frente a una persona así.

—¿Y que si no te haces campeona?—preguntó con verdadera curiosidad el chico.

—Dos opciones, o hacerme Ranger y escalar por la vía difícil hasta ser uno de alto rango o irme a otra región e intentarlo ahí— dijo la chica con total convicción.

—Parece que lo tienes bien planeado todo— dijo el chico sorprendido por la respuesta.

—Más o menos, y tú ¿No tienes planes a futuro?— La chica no dejaba a Redel en paz, ella quería aprovechar esta oportunidad para saber lo más posible del chico.

—La verdad… No, desde que fui vencido múltiples veces al tratar de llegar a R35, se me acabaron los planes— El chico no estaba seguro de si debió decir esto pero al menos era algo que sentía era verdad y ocultaba en parte el hablar de su pasado.

—Eso está muy mal, no me pareces el tipo que se da por vencido. Además nunca me explicaste como entraste a lo de los "R"— dijo la chica algo curiosa ante esta confesión.

—No sé si deba decirte esto, pero en fin –En realidad sí sabía, desviaría el tema de él a otro en el cual estaría más a gusto hablando, continuó— Ellos te llaman a ti, no tú a ellos. Después participas en rondas y te van calificando. Una vez dentro no puedes renunciar. Tu título permanece y puedes volver a enfrentarte en el lugar las veces que quieras y cuando gustes. Yo he visto a los de rango más alto enfrentarse y debo admitir que es un espectáculo formidable. Como si el mundo se despedazara frente a ti. El poder de los pokemon, las estrategias usadas, es una experiencia única. A veces se enfrentan entrenadores del mismo rango solo para saber quién es el mejor y esas son realmente indescriptibles. Se dice que los R50 para arriba ayudan en misiones secretas al mundo en cosas en las que la liga no se atreve a meterse y que los R100 son personas capaces de derrotar naciones enteras si esto es conveniente para el consejo.

—Espera un momento ¿Qué es eso del consejo?— La chica se había metido tanto en el tema que olvido que la misión era saber más de Redel. El chico, por su parte, al notar que la trampa había funcionado continuó.

—Son un grupo de personas que está al pendiente de lo que pasa en el mundo y quienes deciden si es conveniente intervenir o no. También son los que llaman a los entrenadores que van a formar parte del grupo R— dijo tranquilamente el muchacho.

—¿Y porque no llaman a los campeones de la liga?— preguntó la chica a la cual le pareció como la opción más práctica, para ella los campeones eran los más poderosos exponentes de entre todos los entrenadores.

—A veces lo hacen, pero ellos ven otra clase de cosas, como el potencial del entrenador para crecer, entre otras cosas— Redel contestó hablando como normalmente, sin notar la reacción de la chica. Esta última se sentía muy sorprendida ante lo escuchado, simplemente no creía que una organización así existiera paralelamente a la de la liga.

—Espera un momento, si esta organización permanece en secreto, ¿cómo es que esos muchachos sabían de ti?—preguntó la chica recordando el evento que les había acontecido.

—Nunca dije que era secreta, es más bien anónima. Los pertenecientes prefieren mantenerse en el anonimato y toda la cosa para los ajenos es más parecido a cuentos de hadas o a chismes. La liga misma dice que no son más que rumores. Pero respondiendo a tu pregunta, es muy simple, la información se filtra por los de nivel inferior, en especial los de R1 a R5 que suelen ser muchachos humildes que cuentan las historias de sus encuentros. Aunque no pueden decir los nombres pueden decir las características y los apodos, el mío es "Mal de ojo" por razones obvias. El consejo lo permite porque es una manera de atraer más interesados a participar en los niveles inferiores y para meter miedo como lo que pasó en ese evento— Al hablar el chico trataba de sonar comprensible, para evitar más preguntas al respecto.

—Ah y yo no puedo entrar— dijo ella seriamente.

—Me temo que solo los "llamados" pueden entrar. Pero si me lo preguntas con tu nivel actual serías una R0.5 o un R0.7—dijo con una voz burlona.

—¿Qué? Ni siquiera un R1—dijo la chica algo enojada.

—Lo que pasa es que ni siquiera tienes un equipo completo, cuando lo tengas tal vez calificarías más alto en especial por mis enseñanzas—dijo el chico orgulloso de sí mismo.

—Sí claro, por tus enseñanzas, no me has enseñado nada nuevo en días— dijo la chica denotando algo de molestia.

—Era para fortalecer lo aprendido, pero si te parece, hoy te enseñaré cosas nuevas que te serán muy útiles— le dijo el chico tratando de convencerla.

—¿Qué estamos esperando?—dijo la chica impaciente, porque solo le quedaba medio mes para aprender lo más posible.

—Está bien, Doña Irma, la cuenta, nuestra conversación tendrá que esperar— dijo el chico a la señora, la cual estaba detrás de un mostrador.

— Bueno Redel, nos vemos, ya me contarás todo cuando puedas. Has la transferencia y todo estará pagado.—la señora sonaba amable y cordial, ambos miraron a sus aparatos electrónicos y la transacción estaba hecha, Irma continuó— Recuerda que siempre serás bienvenido a este lugar, vuelvan pronto.

—Nos vemos en otra ocasión doña— dijo el muchacho despidiéndose.

—Gracias por todo— dijo la chica también a manera de despedida.

Ambos salieron del establecimiento y caminaron rumbo a las afueras de la ciudad.


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#24
~Rayoazul~

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Genial *o* pensé que nunca saldría. Bueno este capítulo aclaro la duda anterior pero no me dejo ninguna o intriga para el próximo :'(.

Anyway, me gusto. +1 


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#25
Cotton Blue

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Yo recomendaría que separes los diálogos, así no se ve todo junto y no es molesto leer >.<

 

Sobre la historia... está épica :'D


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#26
xMaximo

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Muy buen fic!! Esta bueno eso de ponerle un tinte más adulto a la historia, da otra visión. Que no se corte! Espero la parte XXII


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#27
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    Entrenador Pokemon Mini

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Gracias por sus comentarios. Perdón por la tardanza, a partir de ahora posteare mas seguido. Sin mas aquí está la siguiente parte:

 

Parte XXII

 

Era un día caluroso en medio del bosque. Murkrows haciendo su distintivo graznido tratando de comunicarse entre sí. Entre las hojas de los árboles caían rayos de luz que iluminaban tenuemente la oscuridad. En las sombras se encontraban pasivamente Shroomish tratando de digerir hojas muertas y otros desperdicios conectándose a las hifas de las que habían surgido. Cerca de un claro en el bosque, al lado del rio se encontraban dos entrenadores. Eran Redel y Eliza.

 

-¿Por qué caminamos tanto? ¿Qué hay de importante en este río?-Preguntó la chica algo cansada por el largo trayecto que tuvieron que recorrer hasta llegar a ese lugar.

 

-No es tanto el río como lo son los árboles. Veras cerca de los ríos, arroyos y otros cuerpos de agua natural crecen arboles gigantescos, como los que se encuentran alrededor nuestro. Esto es de vital importancia para el paso que sigue en nuestro entrenamiento. Además nos vamos a quedar aquí al menos tres o cuatro días y es mejor tener agua a nuestra disposición en ese tiempo- Todo esto le contestó Redel tratando de sonar tranquilo y explicativo al mismo tiempo.

 

-Supongo que tienes razón. Y ahora ¿qué hacemos?-Preguntó nuevamente la chica.

 

-Pues empieza por sacar a tus pokemon, hay que alimentarlos- dijo Redel con un poco de fastidio, como si lo que dijera fuera obvio. La chica entonces libero a las criaturas de sus pokebolas. Eran un pollo humanoide, una semilla con cara, una especie de ser semi humanoide con alas y pelaje rosa y una monstruosidad también rosa con una especie de concha aferrada a su cola. Eliza se no entendía muy bien como estos encajaban muy bien como para ganar la liga, pero se sentía orgullosa de haberlos capturado y entrenado. Además ya había aprendido a ver más allá de lo actual, en otras palabras el potencial que podrían tener. Con los Slowpokes por ejemplo, parecían tan tranquilos y dóciles, sin embargo había descubierto que tenían un gran poder difícil de describir. Ella suponía que lo mismo pasaría con sus otros pokemon, que solo tendría que descubrir ese potencial oculto. Justo antes de que el chico sacara el alimento, ella, viendo a la semilla recordó algo que tenía en su bolso.

 

-Redel, la pareja a la que rescaté en la joyería me dieron una piedra solar ¿Es un buen momento para evolucionar a mi Sunkern?-Preguntó la chica esperando a que la respuesta fuera afirmativa.

 

-No veo porque no- dijo Redel con una ligera sonrisa en el rostro. La chica se extrañó al verlo así, pero no haciendo mucho caso acercó la piedra solar a su semilla, la cual parecía particularmente atraída hacía ella como un pedazo de metal a un magneto. El pokemon empezó a brillar con una intensidad similar a la del sol, tan alta que cegaría a cualquiera y la piedra se desvaneció. Los pokemon y los entrenadores quedaron atónitos ante semejante el espectáculo. Redel en especial pero no solo por el espectáculo sino porque cayó en cuenta de que la chica había obtenido justo lo que necesitaba, por un suceso aparentemente aleatorio. "Tal vez la doctora tenía razón en llamarla 'suertuda' "Pensó el chico a sus adentros. La chica cuando recuperó la visión vio una especie de flor que irradiaba calor en sus pétalos y que se movía de manera chistosa tambaleándose de un lado a otro tratando de equilibrar su pesada cabeza con su tallo y unos pies que parecían raíces superficiales. Eliza por su parte se encontraba extasiada con lágrimas en los ojos por la emoción. Pero notó algo extraño en ella su mirada no era la misma que la de su querida semilla, algo había cambiado, ya que, aunque parecía reconocerla no había la emoción con la que veía a Sunkern. Decidió preguntarle a Redel, ya que este era más experimentado y había demostrado mucho conocimiento de Sunkern en tiempos anteriores.

 

-Redel algo le pasa a mi Sunflora. Es como si no me reconociera, ¿Es normal que pase esto al evolucionar?-Preguntó con real preocupación la chica.

 

-Pues claro, tú también te sentirías así si hubieras perdido el noventa por ciento de tu cerebro y este fuera sustituido por uno nuevo.-Dijo el chico con total sinceridad pero al mismo tiempo con la misión oculta de escandalizarla.

-¡¿Qué?!-Grito la chica algo histérica. Redel había logrado su cometido.

 

-Lo que oíste. Tiene que ver con cómo evolucionan estas criaturas y el medio en el que viven. Los Sunkern para lo único que viven es hacer que el brote crezca y salga a relucir su etapa sexual en este caso la flor. Es su misión en la vida. Por eso cuando evolucionan pierden gran parte de sus células de tejido pensante salvo unas pocas que le permiten recordad levemente rostros y sonidos familiares y si deben huir o no de ellos. El resto se olvida, es, junto con la mayor parte de la semilla, absorbida por el brote para crecer. Es casi como si muriera para dar vida al Sunflora- a Redel le fascinaba dar este tipo de explicaciones, las que le parecían emocionantes. Lo dijo con tal emoción que parecía un poco fuera de lo normal. Eliza por su parte estaba completamente fuera de sí, escuchar que ella había sido la causante de la muerte de su semilla la había llevado al límite de la tristeza y desesperación, recordando los momentos que vivieron juntos y como esta planta ahora no los recordaba. Al verla en ese estado el chico trato de tranquilizarla.

 

-Cálmate un poco, no es para tanto. Es parte de su ciclo vital y era necesario. Ahora tiene capacidades cognoscitivas superiores, las cuales estaban completamente fuera del alcance de Sunkern. Eso quiere decir que ahora siente más y mejor, en un nivel que realmente era inconcebible desde la vista de la semilla. Es parte de cómo vive su especie. También Sunflora, en la naturaleza muere para dar vida a muchos Sunkern. No te preocupes, no ocurre así en los entrenados, en cautiverio con los nutrientes necesarios y mucha luz solar pueden llegar a vivir hasta cien años. Así que siéntete mejor al saber que le diste una mejor, más plena y larga vida de la que pudiera tener de otra forma.- Redel decía esto tratando de consolarla, además de que era la verdad. La chica aun triste, pensó en lo que le había dicho y abrazó a Sunflora, esta le devolvió el abrazo, no la recordaba, pero de alguna manera sabía que no era una amenaza y que era seguro devolver este gesto. De alguna manera la calidez de los pétalos y el dulce aroma de la flor tranquilizo a la chica. Después se le vino a la cabeza un pensamiento que su mente nublada por las emociones fuertes, le impedía tener.

 

-Eso quiere decir que tendré que empezar de nuevo el entrenamiento-dijo la chica esperando una respuesta en negativo.

-Me temó que sí, tendrás que empezar de nuevo. Piensa en esto como si hubieras capturado a un pokemon nuevo. Hablando de eso hay que darle las vitaminas a tu Clefable- Redel al decir esto saco de su mochila unas pastillas y se las dio a esa hada. La cual hizo un gesto de disgusto al tomarlas. La chica por su parte veía esa escena y le dio un poco de gracia las caras que hacía la criatura rosada.

 

-Ahora a alimentarlos- el muchacho saco de su mochila una bolsa con alimento y lo puso en montones cerca de cada uno de los pokemon de la chica. Slowbro al oler el alimento se acercó lentamente y empezó a comer. Sunflora no le hizo caso al alimento y prefirió solo acercarse a un haz de luz para crear energía. Clefable agarro tímidamente el alimento y después de probarlo se lo comió todo rápidamente, después se fue a la orilla del rio y tomó algo de agua. El único que no quería comer era Combusken el cual se alejó de la comida y miró a Redel con una cara retadora a la cual siguió un gesto de desdén. El chico se sintió inmediatamente ofendido, pero también sabía que era parte de la etapa de ese pokemon. En pokemon de tres evoluciones la segunda equivale a la adolescencia y se ponen un poco difíciles con los entrenadores, excepto tal vez en cuanto entra en combate, en el cual puede obedecer a las órdenes del entrenador porque saben que les puede ir mal en el combate. Pero también el cómo los tratan en esta etapa es fundamental ya que si el entrenador no se da a respetar, en la tercera evolución se sentirán invencibles y se pueden rebelar aún en la batalla con sus entrenadores. Eliza por su parte notó que Combusken no comía y le preguntó a Redel.

 

-¿Por qué Combusken no come? ¿No tiene hambre?-Su tono era el de genuina curiosidad.

-Se está rebelando, no le hagas caso, comerá cuando no soporte más el hambre, en unas cuantas horas. Hay que ser firmes.-Ese era el método que había utilizado con Tyranitar en el pasado y le había funcionado.

 

-Solo necesita algo de cariño, déjame yo lo hago-dijo Eliza tomando la comida y se acercó al pollo descuidadamente y con una cara que reflejaba cariño. Redel estuvo a punto de decirle que no lo hiciera pero no lo alcanzó a hacer. Combusken se sintió que él estaba al mando y le lanzo un lanzallamas, no con toda su intensidad pero si con la suficiente como para que la onda de calor la hiciera alejarse.

 

-Ves, te dije que había que ser firmes, los pokemon en ese estado son peligrosos. Pero si ellos aprenden quien es el que manda cuando sean altamente poderosos seguirán a tu mando-Redel miró con algo de decepción a Eliza, es como si todo lo que le hubiera enseñado no sirviera de nada. La chica sin embargo pensó en otra forma de acercarse. Esta vez furtivamente tratando de no incitar a Combusken, pero esté reacciono violentamente y la alejó con una patada, no tan fuerte como para hacerle daño real pero si era dolorosa. Eliza empezó a llorar por el sentimiento la llenaba.

 

-Te digo que no te acerques es peligroso- Redel insistía, pero Eliza lo miró fijamente, no se rendiría. Una vez más se intentó aproximar a el pollo, esta vez con decisión en el rostro, pero Combusken lo tomó como un reto y esta vez le lanzo un lanzallamas con un poco más de intensidad y le quemó el brazo. Redel se le acerco tratando de ayudarla, pero Eliza lo miró con una expresión que le señalaba que no lo hiciera. Hizo un último intentó. Lo hizo lentamente con el alimento, pero esta vez su lenguaje corporal era diferente tenía dejes de cariño pero a su vez imponía respeto y control de sí misma, sus otros pokemon la miraron fijamente. Hasta Redel se quedó asombrado, era como una especie de aura que inspiraba algo de temor pero al mismo tiempo te atraía. Combusken no sabía qué hacer ante la situación. Se quedó mirándola fijamente hasta que se decidió a acercarse. Ella extendió su mano y miró con severidad al pollo, el cual empezó a comer de su mano. Redel no se lo podía creer, jamás había visto este nivel de control sobre los pokemon, ni aún en entrenadores psíquicos. Pero recordó un entrenador de los R70 que tenía un poder similar, Redel le había preguntado como lo hacía y le contestó que con años de entrenamiento y disciplina, que había que sentirlo. Y ahora él se encontraba con una persona así que lo tenía naturalmente. Cuando el pollo termino de comer, vio a su entrenadora con unos ojos que decían "perdóname". Eliza lo entendió de inmediato, se bajó a su nivel y le dio un abrazo a manera de aceptación. Los demás pokemon observaban la escena. Después de esto Redel interrumpió.

 

-Es hora de empezar el entrenamiento, después de curarte esa herida- Dijo firmemente el chico.

 

-Sí, claro-contestó la chica alegremente.

 

 


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#28
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Parte XXIII

Redel sacó de su mochila una pomada que tenía en caso de emergencias y unos vendajes y se acercó a Eliza. Ella se encontraba nerviosa de que fuera a doler, pero no fue así. Después de ponerse la crema y las vendas su dolor disminuyo, aunque si sentía que perdió un poco de movilidad y siendo sincera consigo misma le molestaban un poco. Aun y con esto, ella pensó que lo haría de nuevo si se presentaba la oportunidad. El chico por su parte trataba de olvidar todo lo que había ocurrido para así concentrarse en lo que seguía el entrenamiento.

 

-Bien, con eso bastara. Prométeme que no volverás a hacer algo tan peligroso cuando estés viajando sola ¿De acuerdo?- dijo el chico con algo de preocupación en su voz.

 

-Bueno, no lo haré-contestó con algo de fastidio la entrenadora.

 

-En fin, pasamos a la siguiente cosa importante, maquinas técnicas o mts.-La voz del muchacho mostraba entusiasmo. Continuo- Estas contienen ataques que los pokemon no aprenderían normalmente. Ayudan a desarrollar estrategias nuevas que serían imposibles sin ellas. Mi Cacturne por ejemplo, viste como vencí a ese entrenador tan fácilmente, es debido a las maquinas técnicas y al entrenamiento especial. Normalmente es difícil obtenerlas, pero por suerte yo tengo una colección bastante grande de ellas a mi disposición. ¿Que pokemon quieres que sea el primero? Con el empezaremos el entrenamiento también- preguntó preparándose mientras sacaba de su mochila un aparato extraño que parecía un lector de discos y proyector de imágenes al mismo tiempo.

 

-Yo preferiría que fuera Sunflora, ya que quisiera compensar lo que perdió por evolucionar-dijo la chica mirando a la flor con cara mientras esta tomaba el sol.

 

-Está bien será la flor entonces. Mete todos los demás a sus pokebolas, ya que tal vez tardemos todo lo que resta del día en el entrenamiento- dijo él pensativo, tenía que planear como entrenar a esa cosa. Si no fuera por lo de la amnesia evolutiva todo estaría bien. Eliza por su parte recogió a todas sus criaturas en las pokebolas, exceptuando a la planta.

 

-¿Qué mt le pondrás a mi Sunflora?- Le preguntó la chica con algo de curiosidad.

 

-Pues creo que tres serán suficientes- dijo el chico tratando de sonar tranquilo.- Tu planta es frágil, como casi todos los tipo planta lo son, así que sería bueno algo para evitar que reciba muchos golpes, los otros dos los aprendería normalmente por nivel de poder, rayo solar y día soleado, pero sería bueno que los aprendiera de una vez para empezar con el entrenamiento especial. ¿Estás deacuerdo?

 

-Sí, creo que será lo mejor- La chica estaba emocionada, nunca había visto como poner una mt además que le enseñaría un nuevo secreto.

 

-Empecemos entonces- dijo Redel en tono calmado, ocultando que realmente disfrutaba poner mt a los pokemon. De cierta manera admiraba a quienes las habían inventado porque era como meter en la cabeza de un pokemon años de entrenamiento y también habían cambiado todo en las batallas pokemon aumentando las estrategias posibles. Además sentía una sensación de poder al poner los el ataque que él quisiera al pokemon que él deseara, siempre que fueran compatibles claro está. Sacó un disco de otra bolsa y lo puso en el extraño aparato el cual empezó a sonar y de repente disparo un haz de luz directo a la flor risueña. Está se sintió un poco mareada por un momento, pero después estuvo bien. Lo repitió un par de veces más y ya estaba hecho. La chica se decepcionó un poco porque esperaba algo más espectacular, pero le pareció bien que ya estuviera hecho.

 

-¿Ya está?- Preguntó la chica deseosa de empezar ya el entrenamiento.

 

-Pues sí, ahora es el momento de empezar con el entrenamiento especial- dijo el chico satisfecho mientras guardaba todo. "¡Si!" pensó la chica conteniendo la emoción de saber que aprendería algo nuevo.

 

-Bien alejémonos un poco de este lugar y trae a tu flor contigo-dijo Redel en tono serio, mientras caminaba por el bosque, Eliza lo siguió junto a Sunflora hasta que llegaron a un lugar que al chico le pareció indicado, a la chica no le vio nada especial al sitio, pero supuso que tendría sus razones. Miró a los árboles y dibujó unos ojos a cinco de ellos y un dorso también.

 

-Este entrenamiento es peligroso así que mantengámonos a una distancia prudente- El chico se alejó y lo hizo también la chica, la cual le indicó a la planta caminante que se quedara en su lugar.- Los que vas a hacer es indicar los siguientes ataques a tu pokemon, día soleado y después rayo solar, indícale que lo haga a uno de los arboles marcados. Veras, el rayo solar normalmente tarda un tiempo en cargarse ya que requiere de una gran cantidad de luz, pero día soleado aumenta la cantidad de luz disponible multiplicando los fotones en una zona usando la energía del pokemon, pero a manera de una reacción en cadena que dura un largo rato. Por lo tanto tu Sunflora podrá tirar más de un rayo solar seguido, además por su habilidad de clorofila se moverá el doble de rápido. ¿Recuerdas lo que te dije de ser rápido y letal?, tal vez no le gane a pokemons como weavile o gengar, pero bajo el sol si le ganara a la mayoría de los pokemon usados en competencias, solo no lo enfrentes contra tipos fuego ya que bajo el sol sus ataques son más fuertes y achicharraran a tu flor de un solo ataque.

 

-Entendido, Sunflora día soleado-dijo la chica aun no teniendo muy en claro el objetivo del entrenamiento, la flor por su parte empezó a brillar y salió un haz de luz que llego hasta muy alto en el cielo y se despejaron las nubes. Después como si fuera lluvia empezó a caer del cielo una cantidad de luz concentrada y el calor se intensifico. Todo se veía más claro pero al mismo tiempo era cegador y el suelo humeaba por el vapor de agua que salía de él. La planta se empezó a mover frenéticamente como si no pudiera soportar la cantidad de energía que le llegaba al cuerpo y necesitara sacarla inmediatamente. Entendiendo que era el momento la chica grito-¡Rayo solar! ¡Ahora!-mientras gritaba noto que el brillo en el Sunflora se enfocaba en su "cabeza" y después disparó un rayo realmente luminoso, como un láser multicolor hacia uno de los árboles, al impactar saltaron astillas por doquier y su corteza quedo pulverizada en el lugar del impacto, el objetivo solo soporto el golpe por lo grande que era y lo fuerte de su madera. Eliza se quedó impactada ante tal muestra de poder de un ser tan aparentemente frágil.

 

-Bien ya lo entendiste, ahora el verdadero entrenamiento, primero le dirás que mantenga el ataque lo más que pueda, cuando lo logre mantener por al menos 10 segundos, pasaremos a la siguiente fase- El chico estaba calmado ya había visto rayos solares antes así que no le sorprendió mucho, si acaso le molestaba el calor por el día soleado. La chica le molestaba no saber a qué se refería con la siguiente fase pero decidió seguirle el juego para saber de qué se trataba.

 

-Rayo solar e intenta mantenerlo Sunflora- Dijo la chica y la flor obedeció. Lanzo otro rayo igual al anterior pero esta vez trato de mantener el haz de luz lo más que pudo. Solo dos segundos. La chica insistió y la flor lo hizo de nuevo, una y otra vez sin llegar a más allá de los cinco segundos. Redel medía el tiempo. Finalmente se acabó el efecto del día soleado.

 

-Dile que vuelva a hacer día soleado-dijo el chico con voz seria.

 

-Pero, ¿no crees que está cansado Sunflora?-dijo la chica pensando que tantas muestras de poder tendrían un efecto negativo a la criatura.

 

-Mírala tu misma, ¿Se ve cansada?-preguntó el chico señalando a la flor que parecía estar rebosante de energía sin una pizca de cansancio. La chica no se lo podía creer, tanto poder y sin cansarse. Ese pokemon tendría que ser incansable. Le dio las indicaciones y volvieron a empezar. Otra vez la planta empezaba a producir la luz intensa y después el rayo, esta vez ya se acercaba a los 7 segundos después de varios intentos, hasta que por fin se cansó. El árbol estaba humeante después de tantos intentos en su tronco. A la chica le preocupaba que iniciara un incendio hasta que recordó algo que había leído, la energía de los planta no puede provocar fuego aunque si desintegre las cosas o las absorba, fuera de eso la chica ya se había acostumbrado al poder de su pokemon por lo que se sentía más segura y menos impresionada, se preguntó si esto es lo que sentía Redel con sus pokemon, además de esto se dio cuenta de que tenía razón hasta cierto punto esas demostraciones de poder puro hacían mella en el pokemon.

 

-Sabía que se cansaría, no se puede abusar de un poder tan grande-dijo la chica sintiéndose bien al saber que al final tenía razón. Redel por su parte saco de la mochila unos frascos.

 

-Son elixires, cada vez que se canse tu pokemon le das esto y le dará energía para seguir con el entrenamiento-le dio los botes a la chica y está le dio a beber uno de los botes y su energía se vió restaurada.

 

Siguieron con el entrenamiento durante horas, Redel tomaba la siesta y Eliza medía el tiempo. Ella empezó a cansarse y se preguntó si habría elixires para humanos también. Finalmente llego a los 10 segundos y despertó al chico.

 

-Redel, ya está, ya llegó a los 10 segundos- dijo entusiasmada, al fin sabría lo de la siguiente fase.

 

-Eh… a si eso-dijo el muchacho todavía soñoliento- Lo que debes hacer ahora es indicarle que mire fijamente a cada árbol y su posición y después con el rayo solar le dé a todos los objetivos, es difícil pero así es como se aprende a luchar con varios pokemon al mismo tiempo, créeme esto también le ayudara en combates individuales contra oponentes con doble equipo y a mejorar su puntería. Te aseguro que no lo lograra hoy, pero habrá que intentarlo para empezar-terminó el chico de hablar y se recostó nuevamente. La chica no podía creerlo, ese era el entrenamiento de Redel para atacar a más de un pokemon a la vez, si pudiera controlarlo y con todos sus pokemon estaría al nivel de los R. Llena de energía le gritó a el Sunflora:

 

-Sunflora ya lo oíste enfoca tus objetivos e intenta darle a todos, cada uno sin interrumpir el rayo solar- Eliza no tenía idea de lo que pasaría después. La flor hizo lo que pudo para moverse al momento de soltar el rayo, pero siempre que se movía el haz de luz o se desvanecía o perdía completamente el control y lanzaba todo en diferentes direcciones, una vez casi le dio a la chica, por lo que ella entendió él porque tenía que estar alejada.

 

Finalmente la planta tomó control de sí misma y mantuvo el haz de luz como un flujo continuo mientras se movía. El esfuerzo era evidente en la criatura, se veía en su forma de actuar, en cómo se movía y golpeando el suelo que había entre ellos, con mucho más empeño le dio al segundo árbol. Estaba sumamente emocionada, tanto la flor como entrenadora, ambas estaban eufóricas y gritaron de la emoción. Saltaron, gritaron, la chica abrazó fuertemente a la flor. Tanto ruido despertó a Redel.

 

-Logró darle al segundo obstáculo ¿verdad?-preguntó tranquilamente el chico sabiendo la respuesta.

 

-Sí, lo hizo-contestó la muchacha satisfecha y feliz.

 

-Este es solo el principio, para darle a todos los obstáculos podría tardarse días y dominarlo en su totalidad como para usarlo de esa manera con lo del instinto de supervivencia semanas. Pero es un buen inicio, supongo-El chico hablaba con un tono normal tirándole a serio. La chica por su parte recordó lo del instinto de supervivencia y como Sunflora lo había olvidado todo, pero decidió enfocarse en lo positivo sabiendo que con cada entrenamiento, con cada día su sueño de ser una campeona se haría realidad.

 

 


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Parte XXIV

Era de noche en el bosque, entre los arboles había una luz brillante cerca del río creando diversas sombras cuando el viento movía las ramas de las plantas. Era la luz de una fogata junto a la cual se encontraban Redel y Eliza. Los únicos sonidos eran las brasas ardiendo, el viento silbando y el ruido del flujo del agua en el río. Por alguna razón Redel estaba más silencioso que de costumbre, la verdad es que había estado pensando en el tiempo que le quedaba con su acompañante y como se le acababan las cosas por enseñarle. "Tal vez sea para mejor" pensó él. Eliza por su parte se sentía extrañada de ese silencio y decidió romperlo diciendo algo que quería decir desde hace tiempo:

 

-Redel gracias, por lo del entrenamiento y todo lo que has hecho por mí- Eliza esperaba que esta declaración moviera a Redel a hablar.

 

-No es nada- Contestó el chico algo extrañado ante lo repentino de este agradecimiento. – ¿Por qué me agradeces así de repente?-

 

-Porque era algo que necesitaba decir-contestó ella y agregó- Pero te has puesto a pensar… ¿Por qué me ayudas?

 

-No se deben de cuestionar los motivos de un regalo- el muchacho estaba confundido sobre a donde se dirigía la conversación.

 

-Vamos dime ¿Por qué lo haces?- La chica insistió.

 

-Supongo que te vi potencial y detesto que el potencial se desperdicie- Redel estaba empezando a desesperarse ante los cuestionamientos de la chica.

 

-¿Solo eso?-Contestó la chica sabiendo que estaba tentando su suerte, pero ella quería llegar a un punto y no se iba a detener.

 

-SÍ- Contestó el chico algo molesto, no le gustaba ser cuestionado tanto.

 

-Podría ser eso… Pero también podría ser porque en el fondo eres una buena persona- La chica hablo con sinceridad, era esto lo que creía y al punto al que quería llegar.

 

-Buena persona, ¿yo?...- Habló el chico con algo de burla, en especial por su pasado. Pero eso le hizo pensar en el dolor y sufrimiento que él había causado, y aun con aquello ella decía que era bueno. Esto no sabía cómo le hacía sentir, por un lado creía que ella estaba loca por creer eso y por otro lado tal vez, tan solo tal vez le quedaba un gramo o menos de bondad en su ser. O como deseaba que esto fuera cierto, pero él simplemente no podía aceptarlo. Ese tren de pensamiento duró unos segundos hasta ser interrumpido.

 

-Sí tú. Detrás de tu fría apariencia hay algo bueno en ti. Dime… ¿Qué te pasó? Debió ser algo muy malo.- la chica le pareció extraña la pausa de hacía un momento pero al fin hacía lo que había querido hacer desde que empezó el día, saber más de Redel.

 

-NADA, y deja ya de estarme cuestionando- Redel estaba realmente molesto, su cara mostraba una expresión de ira, ella estaba en terreno peligroso y aun así continuó.

 

-Anda, puedes hablar conmigo ¿Acaso no me tienes confianza?-Su voz era más suave que de costumbre tratando de aligerar el ambiente tan tenso que se sentía a su alrededor.

 

-NO, y no hay nada de qué hablar- Esta vez su voz era firme y su cara de seriedad absoluta.

 

-Tiene que ver con la razón del porque estas solo.- Eliza seguía indagando tal vez así conseguiría algo.

 

-Estoy solo por decisión propia- Estaba seguro de su respuesta e intentó calmarse un poco.

 

-Nadie quiere estar solo por decisión propia. ¿Te lastimaron? ¿Es por eso que no confías en los demás?- Eliza sabía que no era de su incumbencia pero realmente quería la verdad y seguiría hasta conseguirla.

 

-Que estoy bien dije, disfruto de mi soledad- a Redel le molestaba que Eliza se hiciera historias en su cabeza, lo último que quería era que le tuviera lastima por alguna razón que solo ella creía.

 

-En serio, ¿no tienes amigos o familia?- Esta era una pregunta que había querido hacerle hacía ya hace mucho tiempo pero había tenido miedo hacerla. Por otro lado esto toco una fibra sensible en Redel. Recordó por un instante a su familia y amigos perdidos y se llenó de dolor, hasta derramó una lágrima, pero se ocultó su sentimiento detrás de una cara de seriedad y contestó:

 

-No tengo a nadie y eso a ti no importa- La cara que hizo Redel haría temblar a cualquiera excepto a Eliza.

 

-Ahora cuentas conmigo- dijo Eliza sonando lo más amistosa posible. Había notado la lágrima, sabía que estaba cerca de lograr un cambio de actitud él y no se detendría.

 

- Tu eres solo mi alumna, te iras en medio mes, tal vez antes si sigues con estas preguntas- Redel trató de intimidarla, para que ya no hablara porque esas preguntas le perturbaban grandemente.

 

-Podemos ser amigos, así aunque estemos separados sabremos que podemos contar el uno con el otro para lo que sea. Solo se necesitan dos cosas, que nos importemos mutuamente y que haya confianza entre los dos. Contéstame a la siguiente pregunta, ¿te preocupas por mí?- Ella notó la amenaza, pero la ignoró. Lo que quería decir era más importante así que se arriesgó. Esto era algo que Eliza quería, ser una amiga, confidente, alguien en quien confiar.

 

-Sí, pero…- A Redel le pareció algo extraña la definición de amistad que tenía Eliza, pero debía ser sincero, si se preocupaba por ella.

 

-No hay peros, lo haces o no lo haces. El único problema es que no confías en mí, ¿qué es lo que debo hacer para ganarme tu confianza?- Esta era una pregunta sincera, ella enserio quería que confiara.

 

-No hay manera- Él se resistía a todo este asunto de ser amigos y todo eso. Él quería estar solo, el merecía estar solo, era algo que ella no podría entender.

 

-Te contaré algo confidencial mío, no creí que esto de ser tu alumna fuera a funcionar. Pensé que me abandonarías a los pocos días de haber iniciado el viaje. Pero tú estás aquí enseñándome cosas que nunca aprendería por mí misma. Además me salvaste de los cacturnes, me ayudaste cuando paso lo del hospital y nunca me harías daño o permitirías que algo malo me pasara, esa clase de cosas me hacen confiar en ti.- Eliza tenía que decirlo porque no entendía la razón de su rechazo, tan tajante.

 

-Ah…- Redel debía admitir que era cierto que había hecho esas cosas por ella, pero para él era de sentido común, nada especial, nada importante. Pero era significativo para ella.

 

-Ahora di algo tu- Eliza estaba intentando que dijera algo, lo que fuera.

 

-No tengo porque hacerlo- Dijo Redel tratando de evitarlo.

 

-Anda dilo- ella insistió no se daría por vencida ahora.

 

-Pues yo…- el chico se cansó de luchar, además se puso a pensar en que no siempre estuvo solo, y en como las personas en su vida tendían a desaparecer, por una razón u otra. Así que se había acostumbrado a su soledad, hasta había aprendido a disfrutar ciertas cosas de ella, pero si había extrañado el contacto humano, tener alguien con quien contar y todo eso. Decidió ceder un poco- disfruto de tu compañía.

 

-Solo eso, vamos dime algo más- Sabía que se estaba excediendo, pero no había llegado tan lejos para dejarlo así. Redel en cambió se puso furico y dijo algo que tal vez nunca habría dicho en otras circunstancias:

 

-¡QUIERES QUE TE DIGA ALGO, BIEN TE DIRE ALGO, TODOS LOS QUE ME IMPORTAN SE VAN Y TU TAMBIÉN LO HARAS, BUENAS NOCHES!- El apartó su mirada y se acostó en su cobija. Eliza por su parte sabía que se había pasado. No sabía qué hacer, se limitó a decir las siguientes palabras.

 

-Yo nunca te abandonaré Redel. Siempre podrás contar conmigo. Buenas noches- Sacó su sleeping bag y se dispuso a dormir.

 

 


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